Por: José de Jesús Zenil Ongay,

 
Doctor en Ciencias de la Educación y Miembro del equipo en Coordinación Académica IUP Morelia.

INFINITAS POSIBILIDADES DE APRENDER, CRECER Y MEJORA… APRENDIZAJE COMO PAPÁ.

En 2013 me convertí en papá por vez primera con mi hija Ana Sofía, y en 2014 llegó mi hijo Jesús Manuel; a partir de ese momento mi vida cambió por completo y ahora me voy enfrentando al rol tan maravilloso, pero tan complejo que es la paternidad.

De su nacimiento, y hasta el día de hoy, he tenido varios aprendizajes que me han ido formando como persona:
Nunca se está totalmente seguro. Ningún padre o madre pueden estar totalmente seguro de lo que están haciendo, es un camino un tanto de “ensayo y error”, ya que además cada hijo es único y diferente. Solamente podemos ir haciendo lo que creemos que es mejor para ellos y su formación integral como buena persona.
La mente abierta a todas las posibilidades. Un(a) hij@ nos brinda infinitas posibilidades de aprender, crecer y mejorar; son excelentes maestros de vida por los momentos y tiempos de desarrollo. En mi caso mis hijos están en su proceso de aprendizaje, por lo que cada vez más he tenido que buscar herramientas y estrategias para poder enseñarles y caminar con ellos.

El amor incondicional. Su amor no tiene ni precio ni medida, y eso es lo que hace que el ser Papá valga todos los esfuerzos necesarios; creo que ese es uno de los mayores aprendizajes que podemos tomar de los hij@s.

Mi vida como Papá inunda todo lo que hago y soy, por ello su presencia, junto con la de mi esposa, se refleja en mi día a día, compartiendo momentos especiales de mi familia con los amigos y compañeros, tanto en el trabajo como en lo social, donde trato de enseñar principios y valores fundamentales como el RESPETO, DIÁLOGO, TOLERANCIA y, sobre todo, AMOR;

 

ya que finalmente es el AMOR lo que hace que vivamos una vida plena.

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